07 abril 2011

'Los otros'

Ando más que un cartero y los veo por todas partes, en lo Viejo, la Milagrosa, la Rochapea, San Juan, en cualquier parte. También van mucho en villavesa, bastante más que nosotros. Son ellos, los otros. Los otros se juntan entre ellos, se emborrachan entre ellos, tienen sus bares, sus tiendas, sus discotecas, sus campos de juego, sus locutorios, se aman y se odian, se ayudan y se pisan. Vamos, como nosotros y a menos de un metro de distancia, pero más lejos emocionalmente. Porque me da –quizá me equivoque- que cuando ocurre algo como lo de Beriain, en general no pasamos de la lógica pena ante un drama humano y de la curiosidad de saber y conocer algo más de ella, de los hechos y de su entorno más cercano. Y poco más, hasta la siguiente. No sé, tengo la sensación de que, ya sea por nuestra culpa o por la suya –posiblemente ambas-, no es que los tengamos como ciudadanos de segunda, sino que, simplemente, es como si viviesen en otra ciudad: está la suya y luego está la nuestra. Han venido aquí a ganarse la vida y en el proceso de momento les está tocando cuidarnos, servirnos los cafés, colocarnos los tejados, limpiarnos la casa y cualquier cosa que a nosotros ya nos resulta poco. No por eso se convierten directamente en mejores, ni tampoco en peores, son, sencillamente, personas. Tal vez las generaciones que han convivido desde pequeños, en los colegios e institutos, se beneficiarán humana y culturalmente de la riqueza que siempre suponen las mezclas de cualquier tipo, pero me da que, de momento, sus asuntos, por muy terribles que sean, no nos afectan en la misma medida que si ella se apellidase, por ejemplo, Martinicorena y él Goñi. Son unas personas que pasan por aquí, que se aman, que se odian y que de vez en cuando mueren. Supongo que a todos nos toca hacer algo.

10 Comments:

Anonymous Miki said...

Txalo bero bat!!
Muy chula.

6:33 a. m.  
Anonymous Eva said...

Pues si, tienes toda la razón :(

8:40 a. m.  
Anonymous Txandrios said...

No son ellos, son parte del nosotros. Salud

10:11 a. m.  
Blogger jorgenagore said...

Txandríos: por eso 'nosotros' y 'los otros' van en cursivas. un abrazo a los tres.

10:14 a. m.  
Anonymous Soyamaiur said...

Pues le llevo dando vueltas al tema desde que a las 7 de la mañana me ha despertado mi muñeca "porque tenía miedo" y te he leído.

Yo no lo vivo así. Y soy muy de Pamplona, es decir, más arisca que arisca, y siento innecesario ampliar mi círculo de amistades. Hacerme amigos/as nuevos me da pereza. Pero no percibo el Nosotros, los Goñi, y el Ellos, los Jonatan.

Es más, no sé en otras ciudades, pero Pamplona es una ciudad muy polarizada. Hay muchos Nosotros, con símbolos propios(el mapa de Navarra/Lauburu), colores propios (el negro-blanco/los violetas), bares propios, etc. Conviven, pero dudo que se mezclen. Sospecho que mi muñeca tendrá la misma oportunidad de mezclarme con el otro polo del Nosotros que con un Ellos. De veras.

Y respecto a la empatía que despierta la mujer asesinada creo que es la misma que si se llamara Orreaga. La violencia machista no es propia de Ellos ni de Nosotros, es un problema de la sociedad en general.

10:50 a. m.  
Blogger jorgenagore said...

amaiur: ¿dónde digo que sea un problema de alguien concreto? Es de todos, obvio. Un abrazo.

11:35 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Muy bien, muy bien Jorge. Todos tenemos la culpa, pero especialmente "nosotros", y muchas veces no nos damos cuenta de ello. Como siempre, las cosas cambiarán cuando veamos que los más jóvenes no andan con tantos remilgos.

Orundelico

11:53 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Pues yo creo que muchos de nosotros sí que los consideramos de segunda a ellos.
Y está muy mal.

2:55 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Último anónimo: tienes razón. Y no sólo está muy, muy mal, sino que vienen tiempos en los que quienes así lo creen lo dicen con total desparpajo. Y no me remito sólo al periodo electoral.

Orundelico

3:28 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Jorge, mira un ratico un recreo de colegio (si te dejan). Salvo que el espacio físico lo impida, verás un partido jugado por rubios muy rubios, otro por morenos muy morenos, un grupillo de castañas de charla por ahí y otro de trencitas negrísimas con su propia conversación. Los de la trencita solitaria que lanzan la pelota contra la pared ni siquiera están en este patio. Igual que al otro lado de la valla, vamos. Y si los niños tienen 3 años y han nacido mayoritariamente en Virgen del Camino, falta muy poco para que empiecen a separarse por cantidad de melanina.

4:02 p. m.  

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