13 enero 2013

Será primavera


Hay montes sin subir. No son los tres ochomiles del Karakorum que aún no han sido ascendidos en invierno y que están intentando varias expediciones. No son esos. Esos se sabe dónde están, qué aristas esconden, dónde se concentran los mayores peligros y, ante todo, son montes elegidos. Los montes sin subir aparecen de improviso. Vas por la llanura, sorteando algún repecho, sí, y deslizándote cuesta abajo, y, en un abrir y cerrar de ojos, hay un monte. Y no lo puedes rodear. Ni darte la vuelta. La primera impresión es brutal, devastadora, porque se te coloca delante y la pared es tan enorme que tapa el sol y hace sombra y frío. Hay gente que se encuentra montes así, injustos y sin piedad, porque no te dejan elección. Hay que subirlos, quieras o no. Otra gente no los ve jamás, porque eso de que la vida tiene para todos no es del todo exacto. Hay grados. Como en la escalada. Lo único bueno de estos, si es que se puede usar la palabra bueno, es que, aunque hay que ascenderlos en solitario, no es cierto por completo, ya que permiten que al otro extremo de la cuerda haya alguien asegurando y cuidando de ti, de manera incansable, hasta el final, en eso que Nives Meroi describía escribiendo se ha abierto a nosotros, a nosotros desde la salida del sol. Una soledad que hace que cada cosa tenga su valor. Nuestro alpinismo esencial, de dos soledades unidas en busca de la cima. En el caso que ha caído hace poco por aquí cerca, es así. Dos corazones que al retroceder apenas unos pasos para ver la magnitud también han sentido y sentirán el aliento y latido incontenibles de muchos centenares. Es invierno, vale, pero será primavera. Y estas letras obligada y eternamente discretas son para ellos, con la certeza de que el sol brillará en la cima y la llanura resplandecerá y lo lograréis.

1 Comments:

Blogger Penny Lane said...

Plas plas plas

9:51 a. m.  

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