12 octubre 2005


No Tippex

Anda que no le tengo yo asco al Tippex. Desde pequeño de edad. Le cogí manía en clase de pretecnología y hasta hoy. Es ver un bote de Tippex y salir el sarpullido, como con J.J. Santos. Y ahora unos chinos quieren que me suba a los estantes, baje un carrolibros que tengo, coja el Tippex, tache donde ponía 8.848 y ponga 8.844. Para donde pone metros (meters en los libros en inglés) no hace falta Tippex, que eso no cambia. Van daos los camaradas chinos, en esta no me pillan. Bastante tuve con quemar en la chimenea, como Carvalho, los libros de Mao. No pienso cambiar ni una coma y menos sobre algo tan importante, fundamental, mítico y serio como es la altura del Everest que, así lo nieguen los mil y pico millones de chinos a la vez y nos dejen sordos, mide 8.848 metros. Aquí se montó la algarada por un cámbiame allá el nombre del campofurbo. ¿Y a las cifras, quién las defiende? ¿Que les den? A los que nos gusta esto de los ochomiles más que a un listo un patrocinio no nos la dan con queso y si hace falta una coordinadora, pues se monta. A ver si ahora resulta que cogen los chinos la maquinita de medir de marras y la Constitución de 1812 se firmó en 1811, que Indurain no hizo 53.040 metros en una hora sino 53.022, que no fue en 1212 sino en el 13 lo de la Batallas de las Navas de Tolosa (que ayer me enteré que no fue una bronca a las cuatro de la mañana entre dos de la Rotxa y tres de San Juan por pillar un taxi donde el surtidor) o que el euro son 165 pelas y no 166,386, que aquel día iba el Win Duisenberg pletórico de vodkas y pretó mal la calculadora. ¿Se armaría no? Pues aquí igual, aquí el Everest mide 8.848 y sanseacabó. Porque yo no sueño con subir al Everest, sino con “encaramarme a sus 8.848 metros de altura”. Así, con todas las cifras.