17 enero 2008

Encargo

Me llama Alejandro Blanco, presidente del COE (Cómo Organizar Escándalos), y me dice: “¿Señor Nagore?”. Sí, aquí es, ¿qué se le ofrece? “Quiero encargarle la letra del himno nacional. Es usted nuestra opción 126.133. Quedan usted y Belén Esteban”. ¿De qué nación? “De la nación España”. ¿Cuándo y cuánto? “Para la semana que viene. Pagar no le podemos pagar. El orgullo es impagable, ¿no?”. Cierto es, precisamente tengo delante un plato de orgullo con guisantes. ¿La música a quién se la ha encargado? “No, no, la música es la que hay, la de siempre”. Cojonudo, empezamos bien. Llame a la Esteban. ¡Arriba la Esteban! “Perdone, antes le he mentido, ya le habíamos llamado. Que no puede, que se atasca en ¡Andrea, coño, cómete el pollo! Es muy importante señor Nagore, nuestros deportistas se despistan si no cantan. Tienen pensamientos recurrentes, recitan frases hechas, se domicilian fiscalmente en Andorra. Tiene que ayudarnos”. Está bien, pero quiero dos entradas para la final de 10.000 de Pekín 2008. Y un bañador firmado por Vladimir Salnikov. Total, me recluyo en Soria y como hay un metro de nieve me sale un himno sueco, pero logro centrarme y poco a poco voy dando rienda suelta a mi talento. Me imbuyo de España, leo a Pérez Galdós, a Quevedo, números atrasados de Pronto, escucho a Antonio Molina, coplas populares –los dedos de las manos, los dedos de los pies...-, a Presuntos Implicados –el que algo quiere algo le cuesta-. Termino y se lo envío. Me llama: “es lo más precioso que he oído jamás. Lástima que sea The Flower of Scotland, el himno escocés. Aunque, ¿usted cree que si les damos casas gratis en Salou nos dejarían?”. Por supuesto. Y si les pagas las cervezas te vienen los 70.000 de Murrayfield y lo cantan. Ganamos la Eurocopa fijo. ¿Y mis dos entradas?

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

grande.

11:14 p. m.  

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