10 junio 2012

Plomo


“Pronto nos colocarán plomo en los bolsillos”. Esto cuenta la historia que dijo Henri Pélissier un día en el que la organización del Tour de Francia dio una vuelta de tuerca más al reglamento salvaje con el que trataba a los corredores en las primeras décadas del siglo pasado. Esta y otras muchas anécdotas y maravillas de la prueba ciclista por excelencia son narradas con maestría por Ander Izagirre en, precisamente, Plomo en los bolsillos, recientemente reeditado y ampliado. Es imposible no simpatizar con Pélissier en esta época, cuando, efectivamente, a las autoridades de toda clase y condición solo les falta ponernos plomo en los bolsillos, toda vez que derechos y logros obtenidos tras décadas de esfuerzo se esfuman en menos de lo que tarda en disputarse un prólogo, bancos y estafadores son repescados y dopados con nuestra sangre y nuestro sudor por, según parece, el bien del sistema y de su espectáculo y al resto, a los llamados esforzados de la ruta o también convictos del pelotón, nos diseñan, como en los primeros Tours, jornadas de sol a sol, puertos descarnados y unos pírricos, en cantidad y en poder adquisitivo, premios al llegar a meta, con la absoluta incertidumbre encima de qué etapa será la próxima, qué trabas nos colocarán en el trayecto y a qué cuadrilla de cabrones con perdón salvarán mañana por nuestro bien, siempre por nuestro bien. Es imposible no hacer suyas sus palabras y devorar los capítulos del libro, para tal vez darse cuenta de que antes eran las clases bajas o muy bajas las que corrían el Tour en busca de la gloria y en las cunetas solo las élites seguían la prueba con los primeros coches y hoy en día son las cunetas las que están cada día más llenas de espectadores con mucho, pero que mucho, plomo en los bolsillos.

1 Comments:

Anonymous Txandrios said...

Como ese plomo que está en los bolsillos empiece a fluir, alguno va a tener problemas. Y yo no tengo miedo alguno. Botín, empieza a sudar.
Salud

9:40 a. m.  

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