23 noviembre 2008

Hartos

El ayuntamiento de Pamplona no es gilipollas. Sabe que la campaña que ha lanzado para que se reduzcan los actos vandálicos es muy mala y por eso le gusta, porque de este modo se habla del tema, lo que convierte a la campaña en buena, para el ayuntamiento, claro. Sabe, igualmente, que no va a tener ninguna efectividad, ya que los actos vandálicos son precisamente eso, vandálicos, y que a unos vándalos hasta las mechas de alcohol o de química o de espíritu liberador de un pueblo basta que les digas que no para que se apliquen a ello con más ahínco. Y, por último, era perfecto sabedor de que las etiquetas que ha instalado en plaza de Castillo iban a durar dos o tres días, como ha sido el caso, con lo cual refuerza su argumento inicial de que la campaña era necesaria porque la realidad así lo obliga y así se certifica cada vez que se les dice a estos bandarras que sean buenos y lo único que hacen es romperlo todo o pintar todos los portales. Es una campaña muy mona para ofrecerla a niños de 6 a 12 años, pero no para ponerla en la calle. El ayuntamiento lo sabe y por eso actúa así, porque lo que quiere es que ya que no hace nada real para defendernos a los ciudadanos de los cafres al menos que parezca que se preocupa del tema. Mientras, los habitantes, especialmente los del Casco Viejo, observamos las nuevas hornadas de municipales que siguen saliendo de la academia y cada vez que salimos de casa un sábado o un domingo no entendemos dónde coño han estado, si es que había campeonato de Play en el zaguán o cena de la escalera. Pero claro, meter en vereda a tus propios trabajadores y que patrullen más y anden más en plena noche fría es mucho más difícil que colgar cuatro putas etiquetas y luego pirarte a dormir a tu tranquilo barrio. Desde la zona cero, hasta los huevos.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Tienes toda la razon.Los municipales que se pongan de una vez a currar en ayudarnos no en jodernos.El lunes pasado lleve a una persona mayor a urgencias del hospital,deje el coche mal aparcado pero no molestaba ni a la circulación ni a los peatones,en menos de un cuarto de hora ya se lo habia llevado la grua, me parece una pasada tal y como esta esa zona ahora con las obras del aparcamiento y el munipa de turno no contento con llevarse el coche me sanciono con falta grave que se traduce en que tengo que astillar 95 euros, la próxima vez lo tengo clarísimo llamo a una ambulancia así se colapse el servicio me la suda.Yo creo que la policia municipal seria mas útil dandose unas vueltas los fines de semana a la noche y al chaval que pillen jodiendo el mobiliario se le pone un buzo naranja y los domingos a barrer la plaza el castillo hasta que cumpla su deuda.agur

11:40 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Hola.Me ha reenviado tu comentario una amiga diciéndome que lo podía haber escrito yo. Tiene razón, he mandado alguna carta al periódico escrita siempre cuando ya no puedo más, desde la mala ostia, en caliente y siempre tengo alguna otra en la bandeja de salida que voy completando según voy sobreviviendo a las pruebas a las que nos someten a los residentes del Casco Viejo. Tengo un comercio en la Calle Curia (cinco meses de zanja y aún no han empezado las obras)y vivo en Calderería, no sé si hay que decir más. Yo entiendo a la Barcina, si una de las calles en el futuro más golosas del Casco Viejo está copada por molestas caparrillas: borrokas, hippys y anarkistas, yo también haría lo posible para arruinarlos a todos antes de llevarme los coches,poner cuatro farolas más y quitar los tubos de las paredes, no sea que prosperemos y no dejemos los mejores locales a merced de las franquicias. Son tantas cosas... Creo amigo Nagore que debemos organizarnos, Asociación de Vecinos Cabreados del Casco Viejo.
¿Que tal te suena? Gracias por mojarte, eres la voz de muchos, aprovecha la tribuna.

11:35 a. m.  

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