17 diciembre 2008

Prometido

Los de la montaña lo quieren todo. Quieren queso, migas de pastor, tranquilidad, poco tráfico, centros de salud, escuelas, una carne cojonuda, aire puro, días calurosos y noches frescas, ríos cristalinos. Y ahora, además, quieren tener luz eléctrica, a ser posible de ésa que no se va cada vez que nieva o llueve. No, no, si queréis electricidad o os venís a Pamplona o a lo sumo a la Ribera o ni luz ni leches. A ver, ¿cuántos sois? ¿Llegáis a un 1% de los votos los de, por ejemplo, Roncal? Pues si llegáis, bien justo. Y encima habrá que ver a quién votáis, panda de mencheviques. Además, hijos nuestros, ¿no comprendéis que a un turista de, pongamos, Madrid, le parece muy autóctono y etnográfico eso de que se vaya la luz y haya que poner velas, no veis que en realidad es hasta un favor lo que os hacemos tanto nosotros como Endesa, fomentado el turismo rural, pero rural de verdad? Porque el tema es que nosotros, con nuestras exigencias medioambientales a la empresa, lo único que pedimos es que se respeten vuestros parajes naturales, no creáis. Si luego no hay empresa en el mundo a la que le salgan las cuentas al invertir en el valle, porque sólo con los recibos de la luz en 1.000 años no amortiza lo gastado, ya no es nuestro problema, es un asunto entre empresa y particulares, nosotros como Gobierno nada podemos hacer, ni siquiera pagar la diferencia entre la instalación normal aérea o la soterrada, porque hemos de gastarnos el dinero en un pabellón deportivo y en un museo del encierro, ¿entendéis? Pero michicos, no os enfadéis, en serio, que os prometemos que en lo próximos folletos de turismo os sacaremos en portada. Igual hasta vamos a allá a hacer una sesión de gobierno, qué coño. Ya llevaremos nuestros propios generadores eléctricos. Os queremos.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

¡Cuántos lugares de montaña están olvidados, condenados los habitantes de esos hermosos lugares a buscarse la vida en otra parte!

Les abandonan, les ignoran; y cuando quieran hacer el numerito turístico, no quedará ni el gato.

5:00 a. m.  

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