17 enero 2009

Montañas no

Si la vicepresidenta Clint Eastwood dice que “año de nieves es año de bienes” y que saldremos los que más reforzados de esta crisis –no hagan ustedes caso a lo que dijo ayer Solbes de un paro del 16%-; si hasta a la ministra Álvarez le dieron el miércoles un premio –se equivoca la diputada del PP al criticar al acento de Álvarez. Lo único que le pasa es que, al igual que se dice de que los dueños acaban teniendo la misma cara que sus perros, los ministros de Fomento, por definición, se atascan, como sus obras-; o si hasta Juan Moscoso ha tenido a bien rebajarse por un rato y bajar desde las alturas del Foro a compartir su intelecto con la aldeanidad navarra para asegurarnos, por 16ª vez, que el TAV llegará; quiero decir, si todo eso sucede y nos alegra la vida irradiando un optimismo que nace de evidencias científicas, ¿por qué no se puede asegurar, aquí mismo y ahora, que Osasuna se va a salvar? Yo, por mucho que lo intento, no encuentro motivo alguno para no hacerlo. Cierto es que tampoco lo encuentro para afirmar todo lo contrario, pero así es la fe, ya lo dejó bien claro el otro día el arzobispo cuando aseguró que “Dios existe porque alguien me lo ha dicho”. Eso no es un simple rumor, no, ese “alguien me lo ha dicho” es palabra de Dios en esta tierra, basta que alguien te diga que alguien se lo ha dicho para que de inmediato te lo creas, aunque, lógicamente, no te digan quién es ese alguien, porque las fuentes son sagradas. Al parecer la fuente del arzobispo es bastante de fiar, al menos para él. A mi lo de que Osasuna se va a salvar no es que me lo haya dicho nadie, sino que forma parte de un impulso interior, un trastorno bipolar que tengo. Tengan fe, la fe mueve montañas. Señor arzobispo, ¿por una vez podría la fe olvidarse de las putas montañas y marcar goles?