18 febrero 2009

Carretera verde

No afrontar temas concretos usando el sistema de elevación es tan antiguo como irresponsable. Madre dice a padre: tienes que hablar con tu hijo. Ha llegado borracho y con dos pimientos rojos en la oreja. Padre contesta: me acaban de despedir del trabajo. Para cuando padre asuma su condición de tal y hable con hijo, padre quizá ya sea gerente de la General Motors y los pimientos, verdes. El PSN es muy así: donde hay un problema, propone una ley más amplia. Así se gana tiempo, se evitan disgustos –propios- y se confía en que la propia naturaleza quizá solucione la situación. No se duda de que en el PSN quieran lo mejor para la educación, ni tampoco que en política a veces hay que ir perdiendo batallas para intentar ganar guerras. Ni de que, a título personal, muchos de ellos estén en contra de la educación separada. Pero lo que no se puede es obviar la realidad y además hablar de que no obviarla sea querer entrar “en confrontación contra esos centros”, como si los grupos políticos o personas que plasman situaciones injustas sean indocumentados moteros de los Ángeles del Infierno y ellos Koffi Anan. Lo que tampoco se puede obviar es que tras año y medio de poder plantearla, el PSN ha presentado esta idea de ley casualmente ahora, a rebufo de la denuncia de otro grupo. Yo al menos no pongo en duda la libertad de elección de centro concertado. Pero sí que a determinados padres se les dé la posibilidad de tomar 23 carreteras distintas para circular pero ellos quieran una pintada de verde, cruzarse sólo con conductores hombres –o mujeres- y que en las gasolineras no haya calendarios de gente en pelotas. A la actitud del PSN un militante suyo le llama reformismo inteligente. Yo le llamo canguelo, cooperación necesaria y oportunismo político. Me puedo equivocar. O quedarme corto.

4 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Te quedas corto. Yo le llamo "pillar cacho".

10:06 a. m.  
Anonymous PRAVDA said...

Intuyo en su persistencia en el tema quizá algun trauma infantil no resuelto provocado por la educación separada, a la que se vio sometido el autor, cuyo resultado, a la vista de las consecuencias, no ha sido del todo satisfactorio. La prueba está en la foto que adjunta al post.
Señor Nagore, seguramente financiamos iniciativas formativas mucho más abyectas y más discutibles pedagógicamente que la separación por sexos, con la que no comulgo, (valga la expresión). Pero esos niños tarde o temprano se tendrán que mezclar con el sexo opuesto (por necesidades biológicas perentorias) Y en cambio otros, por su formación, se veRÁn impedidos a relacionarse con otras personas (masculinas y femeninas) simplemente por su credo político o por su color de piel.
Pd. Por cierto ¿dónde se encuentra la gasolinera?

1:20 p. m.  
Blogger jorgenagore said...

Estimado señor Pravda: soy un trauma andante, asín que mi insistencia se debe apenas a que le he cogido cariño al tema, a falta de otros cariños como los que por ejemplo usted me huye desde que se ha dedicado a inundar la faz de la tierra con criaturas bípedas que a dios gracias -mejor, a dos gracias, ud y P.)- no tomarán parte en experiencias educativas que supongan cualesquier clase de getto ultra-religioso (note el ultra), político-geográfico o racial. Dicha falta de cariño -y la legendaria incapacidad masculina para hacer dos cosas a la vez o escribir de dos cosas a la vez- me empuja a abordar este asunto sin abordar lo por usted mencionado, porque tiempo habrá y hay de hacerlo en futuras entregas si la salud nos va respetando. Pero dándole la razón así en lo general, permítame comentarle que bien sabe usted que no sólo es la separación lo que me empuja sino otras cuestiones intrínsecas y contextuales tan o más graves. Hala, pesao.

1:48 p. m.  
Blogger jorgenagore said...

A ti de voy a decir donde está la gasolinera.

1:50 p. m.  

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