05 octubre 2011

'La' Teresa


Esto ser sería sobre el 86 o el 87 y tengo que ir a Pamplona desde el pueblo. Algo se me ha perdido en Pamplona en plenos Sanfermines y me tengo que ir a pisar pis en lugar de verde. Vamos, no me apetece. Mi madre: va ‘La’ Teresa a trabajar a las siete, puedes ir con ella. Yo: ¿me puedo quedar con la mitad del billete de bus? Entonces mi madre llora adivinando el futuro que le espera. Voy con La Teresa, 60 años, rubia, pelo corto, ojos azules. Angelical. Tiene una tintorería en Barañáin, pero nació en mi pueblo y yo no nací en el suyo. Beso, beso. Tengo 14 años. O 13. ¡Átate el cinturón, Jorge! me dice. Pienso ¡qué mujer más apañada. Y segura! mientras me meto en aquel creo 205 de La Teresa, que es una de las siete hermanas solteras más un casado que nacieron a 50 metros de donde paso el verano. 7 de la mañana. A las 7 y 50 me bajo del coche donde el Lar Gallego. ¡Adiós, guapo, nos vemos mañana! El puto Ayrton Senna es una monja al lado suyo, un caracol vago, un limaco baboso de ciudad, un pijo. Mi padre ese trayecto lo hace en hora y cinco. Carreteras de montaña. La Teresa le ha limado 15 minutos a mi padre y a mí 20 años de vida. Eso sí, he vuelto a nacer. Decido que como para celebrarlo no puedo meterme mi primer gin-tonic –no llevo dinero- tengo que hacer algo fuerte. Corro el encierro txiki, que no he corrido ni volveré a correr. Corro tanto desde Estafeta que llego a la plaza con los perros esos que sueltan y al día siguiente veo mi jersey rojo no en las astas pero sí delante en el periódico, pero no digo nada. Cuando tras eso veo a mi padre y le beso especialmente me dice ¿qué te pasa hoy? le contesto: ya le contaré en 2011, padre. La Teresa ya no conduce y por tanto no hace falta encierro txiki. Es una insensatez y una aldeanada pija de ciudad. Era angelical.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

El encierro siempre ha sido, es y será un espectáculo bárbaro, salvaje y sin sentido alguno. Y con mucho peligro, aunque muchos digan que San Fermín echa siempre un capote.
El colmo es que se fomente desde pequeños este tipo de actos, para, según muchos, aprender a ser buenos corredores.
El encierro, que tanto enorgullece a muchos hace que seamos el hazmereir en muchas partes. Y no es para menos.

2:00 p. m.  
Anonymous Txandrios said...

Qué bien le hubiera venido el circuito de Los Arcos... lo único que ahora andaría justa para cobrar la pensión. Y en eso andamos.
Salud

5:56 p. m.  

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