09 octubre 2011

Última vez


Octava vez que comienzo este texto, yo, que casi ni rehago ni miro hacia atrás. Octava vez que escribo que gracias Steve Jobs por sin duda hacer del mundo un sitio diferente aunque no sé si mejor, ya que creo que solo nosotros mismos somos capaces de uno en una y mirando a nuestra calle de hacerlo mejor así hayan cambiado las herramientas de que disponemos, pero, en cualquier caso, gracias. Octava vez que lo borro todo y me siento un inútil, porque no hace ni media hora he leído el primer y último libro de mi vida que recomendaré aquí aunque sea lo último que haga, que recomendaré incluso a pesar de que su autor pase por ser eso que llamamos un conocido, que no es un amigo porque no recuerdo el nombre de su hija y del que hasta hace nada desconocía que su padre hubiera muerto cuando él tenía tres años. Octava vez que tengo tantas palabras y sensaciones y emociones que tengo que salir a esta ventana desde la cual las nubes no me dejan ver qué me cantan las últimas estrellas que se marchan con el amanecer para ver si me muestran qué decirles a ustedes y cómo explicarles sin resultar ridículo que me he leído de un tirón de tres horas silenciosas Dios nunca reza de Patxi Irurzun y que lo juro por las estrellas y también las nubes que me lo he subrayado entero y que he llorado a hipos casi a cada página y que me he reído como hacía tiempo y que me ha destrozado su ternura infinita y su humor devastador y su valiente autocrítica y su increíble capacidad de análisis social de esta sociedad y esta Pamplona a través de detalles diarios y frases simples y cortantes y ya para mi legendarias. Octava vez que escribo que no tengo más palabras, Patxi, porque las tienes todas tú, y que gracias gracias y gracias por compartirlas y que última vez y que lo siento. Eres un ángel.

11 Comments:

Blogger jorgenagore said...

‘Tú eras un desempleado, un desocupado y eso quería decir que tenías todo el tiempo del mundo para dedicarte a hacer colas, para acostumbrarte a que te trataran como un fardo de carné.
En los bancos sigues siendo ese fardo de carne, pero encima te hacen picadillo.’ (‘Dios nunca reza’, Patxi Irurzun)

‘El barrio en el que crecí estaba lleno de descampados, silletas, bajeras vacías que se convertían en videoclubes, que luego se convertían en centros de estética que luego se convertían en bares, eso nunca fallaba… Era un barrio de las afueras, y ahora, nos vamos a las afueras de las afueras, a un nuevo barrio de descampados, silletas, bajeras vacías… A eso le llaman progreso, pero nosotros estamos cada vez más lejos. Y algo que me inquieta en todo ello’ (‘Dios nunca reza’, Patxi Irurzun)

‘La tripa de mi mujer asomaba entre un mar de espuma y Urko estaba recostado sobre ella. Y en el pasillo, los últimos rayos de luz del día se derramaban dorados y cálidos, iluminándolo todo (‘Dios nunca reza’, Patxi Irurzun)

‘Ante ese panorama, ¿qué puede hacer uno sino emborracharse como una rata?’ (‘Dios nunca reza’, Patxi Irurzun)


‘Al padre de mi jefe le llevaron una vez una lavadora nueva a casa y la desmontó pieza por pieza para comprobar que estaban todas (sin tener ni idea de para qué servían las tres cuartas partes de ellas). Y mi jefe ha salido a su padre’ (‘Dios nunca reza’, Patxi Irurzun)

‘Estaban agarrotados y se expresaban repitiendo expresiones como proactivo, potenciación, implementar, poner en valor… El banco está lleno de inútiles con apellidos bonitos, de los que suenan mucho en Pamplona. A veces me parece que esta ciudad es un puzzle en el que las piezas ya vienen recortadas de fábrica, y las que no encajan se meten a golpe limpio en los márgenes, donde no se vean ni desentonen’ (‘Dios nunca reza’, Patxi Irurzun)

‘Todo muy moderno, pero de comer, unas raciones minúsculas y algo insípidas a diez o quince euros el plato. Eso es lo de menos, para reservar hay que llamar con varios días de antelación, porque es el restaurante de moda y lo importante es decir que has estado ahí. En Pamplona somos así de aldeanos’ (‘Dios nunca reza’, Patxi Irurzun)

‘Parecía completamente sonado, pero transmitía alegría, era un tipo que disfrutaba con su trabajo, y su trabajo era hacer feliz a los demás. Escribir debería ser algo parecido a eso, y a veces lo es, pero otras muchas es también doloroso, esforzado, un tormento o una mala resaca’ (‘Dios nunca reza’, Patxi Irurzun)

‘Y no solo eso, además de ganar el Nadal, voy a ser a la vez el finalista (…) Seré el primer escritor que consiga el doblete. Lo soy, de momento, hasta que llegue esa noche de Reyes triunfal’ (‘Dios nunca reza’, Patxi Irurzun)

‘Yo, además, no me considero un tipo especialmente inteligente. No creo que un escritor tenga por qué serlo necesariamente, sino más bien que su punto de vista, su modo de ver y representar la realidad debe ser distinto’ (‘Dios nunca reza’, Patxi Irurzun)

‘La vi después temblar
en el paritorio
y me pareció
la mujer más fuerte del mundo
y también la más guapa
como si ella naciera otra vez’
(‘Dios nunca reza’, Patxi Irurzun)

‘En esta Eurocopa, de todos modos, me está viniendo muy bien que la selección pase las eliminatorias, porque cuando juegan, Malen y yo aprovechamos para hacer la compra, conducir tranquilamente por las rondas hasta las exposiciones de muebles de los polígonos’ (‘Dios nunca reza’, Patxi Irurzun)

‘Mi jefe me dijo que yo podía efectivamente ganar más, pero que no veía una buena actitud en mí, bla, bla, bla… (yo traduje toda aquella perorata en “Te vas todos los días a la hora”)’ (‘Dios nunca reza’, Patxi Irurzun)

‘Leí ‘Pregúntale al polvo’ (Fante) cuando tenía unos veinte años y aquella historia de un joven, Arturo Bandini, que quería ser escritor me parecía escrita solo para mí’ (‘Dios nunca reza’, Patxi Irurzun)


‘- ¿Cilindrada?
- Eh, no sé.
¿Tenía que saberlo. Yo solo quería cambiar el filtro del aceite’. (‘Dios nunca reza’, Patxi Irurzun)

12:05 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Yo me lo he leído en dos sentadas, gracias Nagore por la recomendación y gracias Patxi por escribirlo.

8:09 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Jorge gracias por la recomendación, había leído tu comentario en el periódico y había anotado el título del libro y autor para comprármelo más adelante, ahora después de leer estos extractos del contenido me he quedado con los dientes largos deseando llegue mañana para con el libro en mi poder seguir... ¿disfrutando? ¿emocionando? todo esto y mucho más, estoy segura.
Gracias de nuevo Jorge por la recomendación.
Un afectuoso saludo
Charo A.

2:58 p. m.  
Blogger jorgenagore said...

Te encantará, Charo. Espero que sí.
Gracias.

5:34 p. m.  
Blogger Iñaki A. said...

Pues a mí lo de Jobs me ha dejado más bien frío. Creo que podré vivir tranquilamente sin que se me haga imprescindible a cada rato un cacharrito hasta ahorita mismo desconocido y, por tanto, innecesario.
Como Patxi Irurzun escribió: "Todavía no has confiado, y haces bien, tu trabajo al disco duro de una de esas nuevas computadoras domésticas que pueda traicionarte con la insensibilidad de toda máquina"
Por cierto, mañana mismo, tras la obligada visita a la feria de libro viejo, me compro el libro, aunque acojona un poco la selección que has escogido.

11:14 p. m.  
Blogger jorgenagore said...

Bueno, que tú y yo no lo usemos no supone ná, yo tmpco conduzco y el motor de combustión ahí está, jeje.
¿acojonar? no es ésa la palabra que usaría yo, a mi acojonar me acojonan otras cosas.
abrazo.

pd: ya he leído tu comenta a la entrada anterior, no me he enterado de nada, jeje. Es tarde ya para mi, hoy. Mañana releo, que dicen los letraheridos.

11:26 p. m.  
Blogger Iñaki A. said...

¡Hostias, Nagore!
Acabo de releer el comentario del que hablas. Tienes toda la razón. Es ilegible.
Por lo visto, la mezcla de paliza en el monte, dominó y siete minutos de película de Jamesbond fueron demasiado para mí.

Me voy a tener que quitar, y voy a empezar por el Jamesbond, que el dominó es bueno para el Alzheimer y el monte ya me va dejando a mí.

10:17 a. m.  
Anonymous Txandrios said...

Me lo tendré que leer. A ver cuando lo compro.
Salud

1:52 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Tenías razón Jorge "maencantao".Acabo de terminar el libro y el hambre me devora, quiero más, mucho más... me pasaría leyendo este diario todo la vida. Todavía estoy como en una nuve de la que no me quiero bajar.

"sustancia gris y viscosa.."

Gracias Jorge por descubrirme a este maravilloso escritor.
Charo A

3:08 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Nube, nube quise poner nube...

4:10 p. m.  
Blogger jorgenagore said...

'nu' veas lo que me alegro, jeje.
en serio, me alegro en el alma. Patxi -él y lo que escribe y cómo lo escribe- merecen tu nube. y la mía.
un abrazo.
gracias por seguir la recomendación, que no es fácil. Gracias de corazón.

5:50 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home