24 marzo 2013

Por Lantz


Mi padre me contó el otro día que esa noche había tenido un sueño en el que de repente llegaba a la plaza del Castillo y había mar, aunque poco. Y que se acercó a unos que estaban ahí arreglando el universo a preguntar qué pasaba y que le dijeron: ya están haciendo las zanjas desde San Sebastián para que entre entero. Andan por Lantz. Eso se le quedó mucho, lo de las zanjas y Lantz. Bueno, todo, porque según me decía había sido el clásico sueño tardío de justo antes de despertarte, de esos que desayunas todavía o asustao o avergonzao. Al paso que vamos ya te digo padre que vamos a tener mar, ya pueden hacer bien de zanjas. Tuvimos una ola de calor infernal en agosto, hemos tenido el invierno más cabrón de agua que se recuerda, hay terremotos, una jueza de aquí no se está lavando las manos ante los tejemanejes de la Navarra eterna: ¿quién nos dice que no podemos tener mar? Cosas más raras se han visto y al paso que vamos, entre fenómenos meteorológicos, geológicos, políticos y judiciales, a nada que el Señor Cangrejo sepa ir para atrás en aguas saladas lo mismo en unos meses tenemos a Patxi Zabaleta entrando en barca de remos desde Leitza hasta la mismísima plaza. Sería la hostia, padre, con lo que te gusta a ti el mar, que eres capaz de meterte así esté el agua congelada en febrero. Pondríamos unas casetas de esas blancas y azules como tienen en Donosti y el kiosko haría las veces de bar, de estos que los taburetes están bajo el agua y Zabaleta -a la vez que nos pone las copas- nos haría unas declamaciones, no sé, como esas en las que habla de los presos –sin especificar- como idealistas. No sé, no sé si a cambio del mar merece la pena que se meen en nuestras conciencias, no, ¿padre? Ni en la playa, claro. Mejor de momento sin mar. Que primero tenemos que limpiar los ríos.

2 Comments:

Anonymous Txandrios said...

Pa-ti-na-zo.
Salud

9:45 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

¡Hola!
Soy el mismo desconsiderado que días pasados y en relación con tu artículo sobre PIETRO MENNEA, te propinó un comentario que releído días más tarde, me ha parecido injusto y desafortunado. Sin duda, cuando uno tiene un mal día. como mejor se está es callado.
Por supuesto que me irrito con frecuencia con tus comentarios.Pero lo cierto es que sigo siendo un fiel seguidor de tus cosas y en muchas ocasiones he salido conmovido. Cosas de abuelos.

11:10 a. m.  

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