Marciano
¡Bajo el paliooooo de la luz
crepusculaaaaar! Era genial oír esa canción en el Milagro de P.Tinto.
Fesser siempre ha sido un fenómeno en eso de meter canciones en sus películas,
a cada cual más carca y más mohosa. Bajo palio –o no, aunque sí con bien de
boato y cruces y un par de cirios, pascuales, y túnicas y detrás el Gobierno,
angelicos- pasó ayer el Ángel de Aralar por, como decía la noticia, “la planta
noble del Palacio de Navarra”. Vivimos en una sociedad delirante, en la cual
las respetables creencias individuales –que cada cual aplica como le sale y
algunos y algunas al parecer tienen la suerte de que se confiesan y les cunde,
qué guay- invaden –por aquello de las tradiciones, al igual que el Padre
Marciano cuando P. Tinto de pequeño fallaba una respuesta le tiraba el
borrador de tiza a la cara- un espacio que debería estar libre de esas
creencias, sean esas creencias las que sean. Una sociedad delirante en la que
incluso mostrar disconformidad con eso, que ha sido apoyado por todos salvo por
un grupo y que ha tenido también su parte en Ayuntamiento de Pamplona y
Parlamento de Navarra, es visto como un ataque a la religiosidad, cuando no
tiene nada que ver. Pero es que vivimos en un país laico. A ver si se les mete
en la cabeza de una puta vez que vivimos en un país laico. Y que no pagamos los
sueldos a bedeles, gentes de protocolo, concejales, parlamentarios, consejeros,
alcaldes y presidentas para que pierdan un solo minuto de su tiempo en recibir
a un Ángel, así sea de Aralar. Ya está bien de mezclar asuntos que no tienen
nada que ver y que bajo el palio de la puñetera tradición en cuyo nombre tantas
aberraciones se practican sea el Ángel el que visita a los supuestos nobles y
no ellos los que van a la Taconera como el resto de los respetables no nobles.
1 Comments:
Las supersticiones son personales, es decir de puerta de casa para adentro. Y las religiones no son mas que supersticiones hechas lucrativo negocio.
Salud
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