30 diciembre 2005


Preocupados

Ayer me compré un bol. Majo, de cristal. Me costó 3,20 en un bazar chino. “Tu cara me suena, tío. ¿No llevarías el 9 a la espalda el lunes no?”, le pregunté al dependiente. Me dijo que no, que era su primo. Pagué y me marché a hacer la comida. Yo es que le veo al Arguiñano haciendo los platos y, si me falta alguno de los utensilios que usa, me pongo atacao. Y me faltaba el bol, pa las mezclas. Por el camino me acordé de que no tenía sal y le pedí un puñao a un currela del ayunta que la iba esparciendo. “Es pa abrir los mejillones”, le dije. Me contestó que en Rumania no usan sal pa abrir los mejillones y me dio una buena dosis. Mientras subía por las escaleras, me cruce con Ercila, mi vecina de abajo, que es boliviana. Y negra. Como el colega Musta, al que por la tarde le alquilé una película bien elegante que se titula El viaje del emperador y que habla de pingüinos. Musta es nigeriano y uno de los tipos más simpáticos que conozco, aunque no sé si tiene nada que ver con esto que él sea negro. Es simpático y punto. Hasta me reduce el castigo cuando le devuelvo las pelis con retraso. Luego nos fuimos a echar unas birras merienda cena y por allí andaba el Iowan, con sus melenas rubias suecas, meao de risa con lo del cambio del nombre de El Sadar. Es que Iowan es muy rojillo y aún me acuerdo cuando contaba cómo una vez fue con su colega Txema a San Mamés, llegaron a la taquilla y dijeron: “Las dos entradas más caras que tenga”. Acabamos dando cuenta de un Tía María en el Zagit y unos cuantos temas de Peter Tosh. Parecíamos dos peladillas en medio de una caja de Morenitos. Llegamos a casa un poco del revés y pusimos la tele y dijeron que la inmigración es lo que más preocupa a los españoles tras el paro. La gente se preocupa de unas cosas muy raras. Me parece.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Mi novia dice que a una amiga no le dan crro en un súper por no ser ecuatoriana. Un vecino de 82 años tiene que dejar su casa porque os vecinos peruanos no paran de hacer ruido y han inundado el piso 5 veces; sus hijos dicen que es un racista. Tres compañeras han perdido el trabajo porque han puesto al lado de su tienda una de chinos que no cumple la normativa; y las muy racistas van y se quejan. A un hijo de una clienta lo echan de la empresa porque un boliviano hace lo mismo por menos dinero; y el xenófobo de mierda va y se cabrea. A la hija de otra clienta, en el cole, 3 niñas ecuatorianas la encierran en el baño y le pegan; se queja al profe y la acusan de racista.La racista de la señora Consuelo, 52 años y estudios primarios, se queja de que la han echado del curro de asistenta por una búlgara de 21. No tiene curro ni ha cotizado y en vez de aprovechar el tiempo libre para disfrutar del mestizaje, se caga en la búlgara. ¡Será mala persona! Sí, la gente se queja de cosas muy raras. Lo que deberían hacer es trabajar, por ejemplo, en un diario, de columnista, ya que a éstos no los sustituyen por inmigrantes que curran más barato. Así podrían ser gente súper guay y cosmopolita y no como el vulgo, que se queja porque la inmigración les jode la vida.Eso sí, a callar y no quejarse, que eso es de fachas. Yo, mientras, sólo esperaré que si alguien me roba, me pega, me molesta o me viola, no sea inmigrante, ya que le podré denunciar. Eso sí, cuando tenga un buen trabajo, bien pagado y seguro, estaré encantado de que vengan inmigrantes a trabajar (pero no en lo mío, ¿eh jorgenagore?

4:01 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

el nagore me parece que les sale más barato que un inmigrante,

4:47 p. m.  

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