05 abril 2006


Alegría

Venga, que no panda el cúnico, que mucho mejor un cero-cuatro que cuatro cero-unos. ¿O es que son ustedes de la corriente pesimista? No les culpo, que la historia es la que es. Además, ser pesimista es más inteligente, ya que otorga una gran ventaja sobre los que somos optimistas por naturaleza: se sufre mucho menos. Se miran los partidos como las vacas al tren y, si luego pasa lo según ellos inevitable, se suelta el clásico ya te lo había avisado yo y se sigue cocinando como si tal cosa, mientras que el optimista lleva los 90 minutos con las pulsaciones a 180 y con la hernia de hiato dando unos pinchazos de impresión, lo que, unido a toda una semana de tensa espera, hace que estés con un pie en la UVI. Pero en esta vida hay que elegir. Y algunos hemos nacido para sufrir. O lo hemos elegido. Si no, pues nos haríamos del Barça o del Madrid, ¿no les parece? Porque nadie dijo que esto fuera a ser fácil, que yo sepa. Claro, que hay maneras y maneras de que se vaya toda esta impresionante temporada y esta maravillosa ilusión a hacer gárgaras. Y la manera de los dos últimos partidos, pues que no es manera. Porque que nos ganen entra en cualquier cálculo, aunque nos salga un cálculo renal, pero que los nuestros salgan al campo como si no nos fuera la vida en ello, que nos va, porque la vida son estas cosas y las que cada cual elija, como que no tiene mucha explicación. Pero seamos serios: quedan 21 puntos y dependemos de nosotros mismos, algo que no pasaba hace apenas cinco jornadas (estábamos a 5 puntos del Madrid y a 4 del Valencia, ¿ no se acuerdan?). Así que, al menos yo, tengo bien claro que aquí no pasa nada y que ya tendré tiempo de ciscarme en lo más barrido cuando los pesimistas acierten, si aciertan. Mientras tanto, a muerte. Y alegría rojos, alegría.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

ahí, ahí, dale caña, vamos rojos.

6:18 p. m.  

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