23 marzo 2006


Volver

Tengo mucha personalidad. Miento. Personalidad, poca. Lo que tengo son personalidades. Es que con una sola me aburro, me pasa como a Woody Allen en Zelig, y de ahí que haya leído lo que escribí ayer, cuanta seriedad, y me hayan entrado ganas de ahorcarme con la cortina del baño, como Richard Manuel, pobre, con lo bien que cantaba. Lo bueno es que el arrebato me dura poco, como los enfados, para qué, no merece la pena, que, a lo hecho, seno. Tengo muy mala memoria para los enfados, las personalidades y los principios. No tanto como Groucho Marx cuando dijo eso de “estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros”, pero sí que bastante flexible, al menos en lo accesorio, que no paso una cuando se trata de los principios fundamentales (Osasuna, El Maestro y la cerveza bien tirada, por este orden natural, que diría aquel otro). Uno de esos principios accesorios, o contingentes, era desde hace, ni sé la de años que hace, no volver a ver jamás una película de Almodóvar. Ahora recuerdo: desde que vi Tacones lejanos, Kika y La flor de mi secreto, como queriéndole dar una segunda y hasta una tercera oportunidad, me juré a mi mismo que nunca más iba a malgastar mi tiempo con el cine manchego-transexual, algo que reafirmaba cada vez que por la televisión daban imágenes de sus estrenos. No por nada, que el cine manchego-transexual me parece perfecto, pero es que me cargaba ya, como me cargaba él y su troupe y que cada vez que estrenara algo copara todos los suplementos dominicales, las televisiones y mi sentido del reparto. Y sé que con esta última ha pasado lo mismo o más, pero qué quieren que les diga, esta vez me fío de lo que dicen. Así que pienso volver. Antes iré a ver el documental sobre Javier Krahe. Que una cosa es no tener personalidad y otra no tener rumbo.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

El otro día le oí a Javier Krahe en la radio, en una entrevista en la Ser, y seguía tan irreductible como siempre, gracioso y descreído. No le gustan que le recuerden casi siempre por lo mismo: La Mandrágora, Joaquín Sabina, Alberto Pérez y esos 80 golfos. Este tipo tiene historia, ahora también

10:49 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Almodóvar es ahora un pijo, que le viene muy bien al país (a España, no a otro) para vender una imagen entre alocada y progre de estos creadores exportables. En sus películas, como en botika, de tó.

10:52 a. m.  

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