11 mayo 2011

Chándal

La semana pasada tomé un cafele marchante con una amiga a la que no veía desde antes de tener dioptrías y me contó que se fue de Pamplona unos años porque no podía seguir viviendo en una ciudad en la que “la gente languidece con el chándal de Osasuna puesto”. A poco se me escurren los orines de la risa –cuando me río mucho también se me montan las costillas flotantes. O esa sensación me da-, aunque al instante caí en la cuenta de que no tengo chándar de Osasuna y que nunca lo he tenido, aunque no por nada en concreto. El motivo de semejante carencia no sé muy bien cuál es. Supongo que antes bastaba con ser de Osasuna y no hacía falta demostrarlo textilmente. Eso sí, le comprendí perfectamente, sobre todo porque el chándal de Osasuna no es la única prenda estandarte que enmohece al que la ve y no al que la lleva. Tenemos el de la selección de Euskadi, el modelo montañero Astore o Ternua, el modelo jersey sobre los hombros, pantalón de pinzas y camisa a rayas, el jipiprogre, el informal –que tarda dos horas en prepararse- y toda una serie de perchas tópicas de las que puedes adivinar más o menos al 90% qué lee –si lee-, qué música escucha, dónde se toma las cervezas y su voto heredado de generación en generación. Ninguno, es cierto, escapamos a esa posibilidad de ser etiquetados, aunque lo mismo ocurre en todas las ciudades. Así que, puestos a elegir, languidecer con el chándal de Osasuna puesto no es ni peor ni mejor que hacerlo con el de los Celtics o colgado de los libros de Proust, el tío abuelo de Alain. De modo que esta noche habrá que volver a bajar la avenida de Zaragoza, para mirarle de nuevo a los ojos al destino y adivinar si van a seguir creciendo las pelotillas de felpa del chándal o hay que pensar en cambiar de imagen. Odio comprar ropa.

18 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Yo me largué por el chandal en manada de Euzkadi.Me olía a estiercol y yo necesitaba una ciudad.La mejor decisión de mi vida. Ahora rezo para que ganen y os gobiernen puño en alto, pancartas echas a mano y con el eusko guadariak de banda sonora perpetua.

7:50 a. m.  
Blogger jorgenagore said...

Se ve a la legua que eres una buena persona: querer para los demás lo que no quieres para tí.

8:21 a. m.  
Anonymous Souness said...

Otra cosa será el día que hagan camisas de cuadros con el escudo bordado!!

8:56 a. m.  
Blogger jorgenagore said...

eso sí, eso son palabras mayores, Graham, ja ja.

8:57 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Soy mala persona, de las peores, y además fumo, cosa que no recomiendo a nadie, por eso desde la lejanía me encantaría ver cómo os gobiernan los del chandal con olor a estiercol. Que yo necesite ciudades no me impide desear a quien lo quiera pocilgas con tres dedos de fiemo.

8:59 a. m.  
Blogger jorgenagore said...

Ja ja, también se ve a la legua que no te has movido de Pamplona aún, ja ja. Hala, saludos y relax.

9:02 a. m.  
Anonymous Txandrios said...

Anónimo, una ciudad es un estercolero de cemento, brea, humo, contaminación y meaus en cada esquina. Pero cada uno se droga con lo que le viene en gana.
Por cierto, saliendo por el resto de la Europa son incapaces de etiquetarte por tu ropa, vestimenta, etc. Lo cual induce a pensar que nos quedan 20 años de progresión para ser europeos.
Salud, digo Osasuna.

9:12 a. m.  
Blogger jorgenagore said...

en cada ciudad sabemos etiquetar a los de nuestra ciudad, lo demás es el espacio exterior, los agujeros negros, el más allá, ja ja.

9:16 a. m.  
Blogger Carme said...

"y no hacía falta demostrarlo textilmente" jajaj.. me ha encantado!! llevo 10 mins riendo con esto.. ya ves... pequeñas cosas que te alegran las mañanas. Gracias Jorge! :-)

9:22 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Sois los típicos. Renegáis de cómo languidece Pamplona hasta que viene uno de fuera a quejarse de cómo laguidece Pamplona y en vez de darle la razón le corréis a boinazos por todo Santo Domingo abajo. Y sí, estoy pasando unos días de nuevo en Pamplona aunque espero salir antes de las elecciones, en las que no voto por no interferir en vuestro paraiso terrenal

9:34 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Anonimo,por curiosidad, a donde te largaste? Por cierto a mi el olor a estiercol me gusta.Es lo que tiene ser de pueblo.Un abrazo.

10:15 a. m.  
Blogger jorgenagore said...

anónimo: aquí no se trata de darle la razón a nadie, tampoco a mi. No reniego de cómo languidece Pamplona, por otra parte, ni tampoco lo considero el paraiso terrenal, ni nadie te ha corrido a boinazos. No sé, es una opinión.
carme: un abrazo!!!

10:42 a. m.  
Anonymous Soyamaiur said...

Una duda que me ronda. ¿Qué ha pasado con Güiki? Nos ha abandonado. ¿Pasó algo y no me he enterado? Se le echa de menos.

10:54 a. m.  
Anonymous Txandrios said...

Güiki, si os dais de cuenta, desapareció justo cuando los partidos empezaban a preparar las campañas y todo ese tinglado. ¿Coincidencia?, no sé.
Salud

11:53 a. m.  
Anonymous Soyamaiur said...

Txandris, Güiki tenía demasiada gracia para ser un político a sueldo. No sé, no me pega. Pero vamos, todo puede ser.

11:56 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

RED POWER!!!

5:58 a. m.  
Anonymous Bobby Fawler said...

what a good word "chandal" the Nafarroa Oinez uniform

6:02 a. m.  
Anonymous Don Pablo Eskarola said...

Ni el nacionalismo se cura viajando ni el carlismo leyendo, me gusta Pamplona pequeñita y parcelada, Sombra del sol de la razon

6:18 a. m.  

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