04 febrero 2012

Tranquilidad


En cualquiera de los casos, hermanas y hermanos, no hay que alarmarse ni con los 50.000 parados ni con los recortes que se anuncian ni con el gobierno central ni con el local ni con el frío: los Sanfermines se desarrollarán con total normalidad. Esto es un hecho verificable. Y las fiestas de los pueblos, con bien de vacas, bien de orquestas y bien de todo y que no falte de nada, que nos lo hemos ganado y a ver si estos cabrones de políticos y banqueros encima nos van a joder lo único que nos queda al pueblo llano que del pueblo emana y allá se queda: el pimple. Porque de pimple se trata, sin pimple no hay nada. Piénsenlo. Se lo leí el otro día a un experto en toda clase de drogas, Josep M. Fericgla: cafeína y alcohol, drogas de esclavos. Para trabajar mucho y pensar poco. La cafeína estimula los músculos, pero no el cerebro, y el alcohol embota la mente. Carajillo y cubata: perfecto combinado para esclavos. Yo, que se dice ahora, soy muy fan, ojo, nada que objetar. O todo, pero allá cada cual. Vivimos en un mundo así, en el que con una mínima válvula de escape que se huela en el horizonte nos sirve. A los jóvenes les sucede igual. Hace poco leí en un periódico a un bodoque criticar la carpa universitaria diciendo que todo consistía en beber y beber y beber. Ese bodoque nunca se ha planteado que a él le quitan su pimple permanente –a él y al 99% de la ciudad- en Sanfermines y no habría Sanfermines. Pero como entonces los que bebemos somos todos -mañana, tarde y noche-, pues somos de puta madre, un pueblo genial y divertido y ultra acogedor con el forastero. Y mis cojones 33, compañero, 33. Se lo preguntas a los que van a ser excluidos de la renta básica, les preguntas cómo de acogedores somos. Es lo mismo, porque, una por una, ya falta menos. Pimplemos, esclavos.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Tiene usted mucha razón, nos mean pero si nos dan furbol, priva y cualquier otro entretenimiento y acabamos diciendo que llueve.

8:12 p. m.  

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