19 abril 2012

Los palos


Levon Helm. Es decir mucho, joder. Que se muere, leí ayer, así que poco hay que decir, pero, si algo hay que decir, hay que decirlo antes de que eso pase. Levon Helm. Hostia, es que si tienes 18 años y te compras El Último Vals y te lo pones en casa y no sabes absolutamente nada de ninguno de esos tíos y no te despegas de la televisión en dos horas lo mínimo que puedes hacer es enamorarte. Para siempre. De los cinco, pero más del batería. Claro que te enamoras del pianista-organista que canta como un ángel, del bajista que canta como dos ángeles, del acordeonista-organista de barba inmensa que parece Papá Pitufo, del guitarrista guapín posturitas, pero si te enamoras de verdad es del batería. Del batería que canta, que canta mientras aporrea la batería con toda su alma. Con toda. Eso pasa una vez en la vida; y es uno de esos momentos en los que te besas el hombro por haber comprado eso, a saber por qué, cuando lo que suena en la calle es Nirvana. Más tarde, cuando ya has ahorrado, compras más discos de ellos. Todo lo que puedes y te llega. Y luego lees la biografía escrita por Helm, Estas ruedas incendiadas. Y te enamoras más. Y lo ves actuar en películas, con sus camisas de cuadros, como las de Neil Young, mucho antes de que Kurt Cobain pareciera que las había inventado. Pobre Kurt, de cualquier manera. Helm se muere. Una vez le envió a mi amigo Pachi dos fotos suyas por correo. Estamos hablando de gente así, que lo mismo detiene la pantalla en Shooter, comido por el cáncer, que te manda dos fotos, que canta mientras con sus palos desintegra el cuero de la batería y le levanta para su banda a Bob Dylan al guitarrista Larry Campbell. Se mueren los pocos gigantes que quedan, pero aún queda leña para que nunca se apague la hoguera. A tus pies dejamos nuestros palos.

4 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Excepcional.

9:19 a. m.  
Anonymous Txandrios said...

Quízá los organizadores de las Olimpiadas le pidan un sólo junto con Keith Moon. El rock nunca muere, seguro que hoy en algún recondito lugar estará naciendo un puto genio de la bateria al que el bueno de Levon ya le haya transmitido su sapiencia baquetil.
Salud.

10:35 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Grande...tus palabras y la música...

11:04 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Estimado Sr. Nagore, le sigo mucho y me parecen muy interesantes sus columnas, a veces estoy de acuerdo, a veces no. Llevo tiempo pensando proponerle un reto. Es este: podria, en una columna, proponernos sus soluciones a todo este lio que tenemos en este mundo. Lo digo sin acritud, de verdad, llevo tiempo pensando que hace falta que de vez en cuando alguien hable de lo que propone, aunque solo sea una opinión más. Con respeto y admiración siga asi.

Saludos

7:27 a. m.  

Publicar un comentario

<< Home