03 mayo 2012

Sótano


Al margen de casi todo lo demás, El Maestro inventó la piratería, la musical. Suyo de él fue el primer gran disco pirata de la historia, llamado The Great White Wonder La Gran Esperanza Blanca-, que en 1969 recogía muchos de los temas grabados en Woodstock con The Band, editados oficialmente en 1975 bajo el título The Basement TapesLas cintas del sótano-. Lo que había sido pensado para todos a precios asumibles es relegado por el funcionamiento habitual y la apisonadora. Esto es Anai Astiz, es puro Anai Astiz. Responsable económico de ese PSN que tenía soluciones para todo hasta mayo de 2007, luego un poquito de menos soluciones desde agosto de 2007 hasta mayo de 2011 y desde mayo de 2011 ni una solución, 7.000 euros para un garabato de Elena Torres y 1,3 millones para que Roberto Jiménez estreche la mano de Alberto Contador en agosto, Astiz ya ha pasado a la historia también él como la gran esperanza blanca –para los muy optimistas, obviamente- que, toma falsa tras toma falsa, acabó convirtiéndose en lo que se esperaba: un disco con cortes perfectos y nada fuera del sistema. Los discos piratas, aquellos que no han salido al mercado y que no son sino tomas alternativas de grabaciones, donde se escucha ladrar a perros, reír a los músicos o son reflejos de mayor o menor calidad sonora de numerosos conciertos, hablaban de un Astiz que quería rebajar el precio de las VPO y que el PSIS de Echavacoiz casi pasara a mejor vida. Una ingenuidad, una más, ya que luego llegan los del sótano y en una semana se quedó todo como estaba. Tal vez no sea ingenuidad. Dice la leyenda que fue el propio Dylan el que sacó los piratas, aunque no viera un duro, para alimentar su imagen –ya gigantesca- y dar algo a sus seguidores. Astiz, ¿eres tú de los ingenuos o de los demasiado listos?

4 Comments:

Anonymous Txandrios said...

Curioso, los piratas, perseguidos ellos, han pasado a la historia como idealizada imagen de la libertad y cierta justicia no escrita. Es verdad que mataban y ajusticiaban, pero recordemos que el populacho no viajaba en barcos (los challenger de la época). A mí me caen muy bien. Es la justicia divina en la tierra. Brutos ellos pero no menos que dejar a inmigrantes sin atender medicamente, desahauciar a gente por parte de bancos millonarios, o dejar a no se cuantas familias sin ningún miembro con posibilidad de ingresos. Y es que hay muchas formas de morir y de matar. Y el gobierno las utiliza de maravilla. Anai sin ir más lejos es un cadaver político, un no-vivo ni-muerto, un zombi. Y Etxabakoitz será su cementerio particular.
Salud

9:47 a. m.  
Blogger jorgenagore said...

Salud, Txan.

12:07 p. m.  
Anonymous Soyamaiur said...

Pero Astiz no te cae mal. Robertico jamás te retraería al Maestro.

Pero recordemos quién es Astiz. Fue delegado de UGT en la CAN, en esos Consejos en los que se repartían mucho dinero, TODOS, y a algunos les tocaba pelucos de miles de euros.

Es más. Astiz (diplomado, que tiene diploma, con la especialidad en Ciencias Humanas (¿?) estaba asignado en Banca Privada. Un delegado de UGT en Banca Privada. De semejante contradicción no es raro que el parto fuera el oxímoron por excelencia: la banca cívica. La que contaba "qué hacían con la pasta" de los colegas (incautos clientes).

En fin. De estas mimbres, estos cestos.

Txan, de acuerdo contigo: los piratas tenían dignidad, valor, principios, un precio a su vida y coraje. No eran borregos (o ciudadanos actuales, que comienza a ser lo mismo).

12:18 p. m.  
Blogger jorgenagore said...

A mi casi nadie me cae mal, en serio. Roberto me puede retraer perfectamente al Maestro, a una canción pirata que tiene con Allen Ginsberg y que se llama 'vomit express'.
aio.

12:42 p. m.  

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