25 octubre 2012

Almariló, ló, ló


Yo estoy con Mariló Montero. No ahora, en concreto. Ni nunca, vamos. Quiero decir en general, como apoyo externo, ya me entienden. Es que de toda la vida le he oído a mi madre decir si le preguntaba qué tal estaba y alguna vez me ha contestado que ni fú ni fá, se me pasea el alma por el cuerpo. Un alma paseando por un cuerpo tiene donde entretenerse, con la de órganos que hay y recovecos y cosas viscosas e intersecciones, sótano, semisótano y ático. Buff. Un alma te la puede liar parda en una tarde, se agarra un rato por ejemplo al hígado –esto le pasó a Bukowski- y te lo machaca y a ver cómo luego donas tú ese hígado a nadie, porque a nada que seas un alma cándida o un alma perdida o un alma de Dios ese ser humano persona que recepciona tu hígado quizá mute y se pasa a la absenta, él, que era abstemio, ella, que era juerguista pero sin más, por socializar. No, no, no, no. Hay que ser buenos y buenas todos muchísimo, no solo por el momento presente, sino también por si alguna vez alguien lleva nuestro corazón. ¿Que es más responsabilidad? Nadie nos ha asegurado científicamente que esto fuera a ser fácil. Y si Mariló dijo que no hay evidencia científica de que el alma no se transmita en una donación de órganos al hilo del asesino de Albacete es que no la hay. Eso es indudable. No se pasa una aquí, ¿eh?, no puede una tener una mala frase o sin más creer en la trasmigración y esto. Joder, ya basta. En cualquier caso, y aunque cursarlos y aprobarlos no exima de errores, las y los periodistas de este país, que a cada día que pasa nos dan más por el culo, le pediríamos a Mariló que curse Periodismo ella, para que así nuestros órganos colgantes no se nos hinchen mucho viendo su sueldo, no vaya a ser que si alguna vez los donamos convirtamos a alguien en un alma en vilo.

2 Comments:

Anonymous Txandrios said...

Peligro cuando a un indocumentado se le da un micrófono abierto. Mariló, corazón, que la ciencia tiene cosas más importantes a las que dedicarse.
Salud

9:39 a. m.  
Blogger Iñaki Oneca Agurruza said...

¡Cómo me duele hoy el alma! Serán los típicos como molestos cambios de tiempo del inicio otoñal: seguro...

9:29 p. m.  

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