13 febrero 2013

¡Toreros!

A ver si lo entiendo: coger a un animal, sacarlo a un círculo cerrado, clavarle hierros, volverlo tarumba de aquí para allá sabiendo que va a morir, cosa que él no sabe, clavarle más hierros, aplaudirle si es bueno y abuchearle si es malo, atravesarle el cuerpo y el alma con una espada que le reviente por dentro y así al manar la sangre como una fuente por donde ha estado respirando toda su vida los que vemos eso sepamos que la estocada es de las de pañuelo ha sido declarado Cultura. No me extraña nada, la verdad, ya que seguimos viviendo en un país que considera oficialmente que el vino es un alimento. Cultura, es eso. Yo pensaba que era una aberración, a lo sumo una aberrante tradición que ha inspirado a poetas, pintores, escritores, cineastas y gente varia hace siglos o, como mucho, un sector productivo, que eso sí que es verdad que lo es. Pero la Cultura, así con la ce en mayúscula, no la veo por ninguna parte. No obstante, hace ya mucho que desistí de tratar de entender el gusto de a quienes no solo les gusta sino que lo consideran Cultura, de la misma manera que ellos hace mucho que desistieron de entender –o ni intentarlo- a los que nos parece todo lo contrario a la Cultura, básicamente porque cuando las posturas se basan en sensaciones muy arraigadas en el interior no hay debate que sirva para hacer hostias, como por otra parte casi todos los debates, dicho sea de paso. Pues bien, enhorabuena a los taurinos convencidos, porque como muchos de ellos dicen “si no te gusta, no lo veas, pero permite que los demás lo hagamos”. La famosa libertad, jaja. Menos para el toro, claro, que alcanza el cenit de su vida mostrando su bravura en esos veinte minutos de programada y celebrada y televisada agonía pública en la plaza y blá y blá y blá y olé.

3 Comments:

Anonymous Txandrios said...

Si al PP le gustan los toros lo que yo te diga. Es un problema de poner en tela de juicio la españolidad, que empieza por los toros en la "piel de toro". ¡Y que culpa tendrán los pobres bichos!.
Salud

5:12 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Tienes toda la razón. Pero el argumento irrefutable para la prohibición de las masacres taurinas es que así nos evitaríamos la aparición de personajes horripilantes como Jesulín o la Belén Esteban. Ganaríamos los toros y la humanidad.

Orundelico

9:46 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

En esas que me estaba gustando el dichoso blog de los cojones, voy leyendo y digo, que pedazo de cabrrr€#@¢ ocurrente, todavía hay gente que llama rival al "rival", empiezo a devorar todos los artículos y me voy emocionando.
Joder, este tío es un rojete como díos manda, modelo “Berlanga ocurrente” y encima va y le gustan los toros, empiezo a leer...y zasss
Toma puta decepción.
Vaya colección de tópicos ridículos, cómprate una peluca y sal de bollera maciza por la estafeta al grito de “Stop matanza de lo que sea” pollos, cerdos, ciervos,conejos, terneros, corderos, gatos, perros, lechugas, gansos, puerros, en fin.
Un fallo lo tiene cualquiera, nos veremos...
Johan Cruyff

7:33 p. m.  

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