17 febrero 2006


Chica

Alguna gente no hace amigos, toma rehenes. A veces, los villaveseros, también. Vas tú tan feliz a ver si metiéndote en esa especie de cámara hiperbárica se te alivia la migraña de la ciudad y sus ruidos, pagas tu billete y el villavesero o tiene el día AC/DC o el día Kiss FM. Yo me pregunto cómo es capaz de frenar este tipo con Bon Scott cantando el Highway To Hell a todo gas. Ayer no fue el caso. Ayer el villavesero era villavesera y se conoce que ellas tienen más mundo interior o más respeto a los que vamos en el bus, pero nada, ni una mosca se oía, una paz ... La cosa se jodió en mitad de Noáin, dirección Pamplona. Subió la usuaria. Mediana edad, mediana estatura, media melena. Y un móvil. Pagó con tarjeta mientras hablaba por el móvil, sin mirar a la conductora. Se tuvo que sentar a mi derecha. Pensé lo de Bogart: “De todos los cafés del mundo, tuvo que elegir el mío”. Tenía un volumen de voz cuando menos sancionable y un sentido del ridículo inexistente. Me enteré, vamos, nos enteramos todos, de que desde que vive con su chico ya no hacen casi vida social, chica, no veas. Que se había apuntao con una del trabajo, que es muy majica, chica, a Pilates (que será alguno que trata la afonía o así), que ayer estuvieron tomando una caña, chica, que está muerta de tanto trabajar (Dios, menos mal que estabas cansada). No sé, no nos cantó su número de cuenta y su código pin porque se bajó en mitad de la Avenida de Zaragoza, rajando por el móvil, por supuesto. La última vez que la ví iba por donde el bar El Mochuelo, dale que te pego por el móvil con la amiga, que tenía que estar infartada. Me figuro que entró en El Mochuelo y pidió la especialidad de la casa: oreja. Falta te va a hacer, porque a esa oreja izquierda tuya no le doy más de un mes, chica.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Pesada, maleducada. Abundan

8:15 p. m.  

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