16 marzo 2006


Desalmao

Hay gente desalmada. A puñaos. Hay uno, sin ir más lejos, pero tampoco más cerca (que el tipo vive en Chicago, que ya hay trozo), que ha vendido su alma. Así, a pelo. Y va por la calle sin alma, tan campante. Esto nos pasa aquí y lo acordonan, como al macrobotellón. Y además no se la ha vendido al diablo como el bluesman Robert Johnson, al sexo oral como Warren Beatty o a la propia ciencia, a la que tan bien le vendría un alma, para meterla en una probeta y hacerle esas cosas que hace la ciencia, ya saben, preguntas y eso, en contraposición a la fe, que cree y punto. No. Se la ha vendido a un tal Henderson, que no es aquel base tan cojonudo que tuvimos los Celtics, sino un simple ex pastor de Seattle, que la compró para salvarla. Por 504 dólares se la vendió, por internet encima, por eBay, que es como Sotheby`s pero en casa y en pantuflas (mi amigo Tubbs se compró por eBay un Renault 6 por 300 euros. Fue hasta Alicante, porque el trasto estaba allí, lo pilló y lo dejó en Murcia, donde tiene un campo base con su rival. Y se volvió a Pamplona, tan pichi. Tengo amigos de ese pelo). Se la vendió porque dijo que es ateo y que entonces no le sirve para nada. Lo hizo aceptando que el comprador le impusiera unos ejercicios espirituales, para demostrar que el alma no existe, y para más inri no se metió el dinero en el bolsillo, sino que indicó al comprador que los donara a una organización seglar que dirige éste último. Visto lo visto, demostró que el cerebro tampoco existe. Porque esto de creer o no es como la definición de música; hay dos tipos de canciones: las que te gustan y las que no. Y además pa ese viaje no hace faltar vender el alma hombre. Con habérsela alquilao te bastaba. Y tú, mientras, te vas apañando con una de Protección Oficial, como hacen muchos.


1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

hola, Jorge. Ando con la depre primaveral de cada año, y lo peor es que nadie lo entiende. Yo tampoco. Se supone que con el sol una se tiene que animar, no? En fin, gracias por sacarme cada día una sonrisa.

9:31 p. m.  

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