18 marzo 2006


El bicho

¡Cómo está la medicina! Fatal. Tanto que hasta los jueces mandan hacer analíticas, como la que Grande-Marlaska ordenó hacer ayer a Otegi, que tiene malitos los pulmones. Es lo que tienen los pulmones, que para funcionar tienen que espirar a gusto e inspirar con ganas, y los de Otegi pues como que no inspiran mucho, sobre todo confianza. Y se le han puesto malitos. Y entonces te cae una analítica completa, de sangre y de orina, porque el juez dice que el tratamiento que está recibiendo Otegi “no se corresponde con la enfermedad que tiene y hay que revisarlo”. Es un problema, que durante muchos años se han aplicado tratamientos que no se correspondían, o que no funcionaban, y pasa lo que pasa, que el bicho se ha hecho aún más resistente y por mucho antibiótico que le hayas querido meter se ha hecho gordo y fuerte y la enfermedad se ha ido por otros sitios, aquello se ha enmarañado y, pa cortar con aquello, al final, y haciendo un esfuerzo supremo, igual te ves obligado a sacrificar otras zonas vitales y acaba la cosa con que igual te quitan lo más malo pero te pueden quedar efectos secundarios y vete a saber si un brazo menos. Claro, que también estaban aquellos médicos de prácticas que decían que lo mejor, aunque no tuviera razón, era hablar directamente con el bicho mientras seguía machacando células y tú que no, que lo mejor era seguir machacando las células del bicho y luego si le quedan fuerzas ya hablaremos. Una terapia de choque en toda regla. Cierto que el bicho fue el primero en empezar y el que, de lejos, más daño ha hecho y que merecer no se merece nada, aunque, opinan otros, tampoco nada malo, pero no sé doctor, que yo es ver una bata blanca y echo a correr. En las películas dicen que lo mejor es cortar por lo sano. Pero queda ya tan poco sano...

1 Comments:

Anonymous Koldo said...

Columnismo quintacolumnista.
Jorge, te transcribo un artículo de otro blogero, un tal Edu. Y ya que hoy te han escrito las chicas de Potemkin un comentario en la columna "Usillos" y comentaban algo así, pues ahí va:
Esa prensa seria de la que hablaba ayer se ha prestado, con excelente criterio, a la penetración en sus páginas del fenómeno tertuliano. Y así, sus columnas de opinión se han visto enriquecidas por un lujoso grupo de profesionales del envasado al vacío intelectual, rentistas todos ellos de prosas tan depuradas (sin duda manejan la última edición del diccionario de Neolengua) que resultan intercambiables.

Pero cuidado, que el cáncer de la disidencia acecha y se manifiesta en forma de vanidad narcisista. Un seguimiento largo y minucioso me ha permitido identificar a dos militantes de una inconfesable quinta columna, vergüenza de la profesión periodística, escritores que osan tener mirada y estilo propios, y que no sólo piensan e incluso dicen, sino que además se les nota. ¿Será casualidad que tanto en un caso como en el otro predomine la retranca?

No me cabe duda de que serán derrotados. Pero aún así, no lo olviden: estamos en guerra con Estasia.

así pensaba Edu a las 2:16 PM

6:49 p. m.  

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