23 junio 2006


La ruleta rusa

Últimamente he cambiado muchas veces mi testamento. Eso me pasa por andar por el suelo y tener que cruzar tantos pasos de cebra sin semáforo. Un paso de cebra sin semáforo en esta ciudad es lo más parecido a entrar en el saloon y cagarse en los muertos de todos los vaqueros allí presentes y además decirles que les vas a robar las vacas y que sus caracoles ya no pastarán en mis praderas. En Inglaterra, donde según nos dicen son todos unos hooligans, el punkarra del barrio empieza a frenar a 70 metros del paso del cebra aunque tú estés aún a cinco zancadas de llegar a la pintura. Aquí el personal en primer lugar no te ve. Si te ve y puede, se hace el despistao. Si no puede, intenta pasar antes que tú aunque te fulmine el tupé. Y, con gran dolor de corazón, hay veces, las menos, en las que frena, a medio metro tuyo. Son esas veces en las que uno le echa valor y se pone en mitad del paso de cebra mirando en dirección al coche y se quema a lo bonzo para que pare. ¿Motivo? Ni idea. Luego tenemos los pasos de cebra con semáforo, a los que en las últimas semanas -y a algunos en concreto- les han puesto un cronómetro para saber cuánto te queda de espera y cuánto tenemos para cruzarlo. El de Conde Oliveto por ejemplo es para atletas olímpicos. Creo que son 18 segundos para cruzar seis carriles. He visto a varias abuelas que justo llegan a la mitad y ahí se quedan, en la mediana, con un seto como todo parapeto y una tufarra a tubo de escape que les deja la laca inhábil. Para esperar hay del orden de 90 segundos. Hay gente que se ha estudiao varias carreras esperando y otros han conocido allí a sus parejas. Para cuando llegaron al otro lado ya tenían hijos y me han llegado a decir, aunque igual es un rumor, que el responsable de tráfico les colgaba una medalla.

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

El asunto del que trata la columna "la ruleta rusa" es uno de los que más me alteran, aunque me reconozco fácilmente alterable.
No entiendo por qué los peatones han pasado a ser ciudadanos de segunda en favor de los conductores, cuando todo el mundo es peatón y solo algunos (tal vez demasiados) conductores.
He observado que la mayoría de los conductores no se salta un ceda el paso o un stop, si ve que se acerca un coche, mientras que sí se salta un paso de cebra aunque vea un peatón con intención de cruzar.
He llegado a la triste conclusión de que no quieren arriesgarse a que otro coche les destroce el suyo, pero no les importa el riesgo de matar a alguien. Ante esta demostración de egoísmo, falta de conciencia y otras cosas que prefiero no decir, la única solución que se me ocurre es que matar a alguien en un paso de cebra tenga unas consecuencias (tal vez la cárcel)que si disuadan a los conductores de no respetar a los peatones.

2:59 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

yo sigo tirándome a los pasos de peatones, por ahora sin lesiones, aunque sólo sea por recordar a los irrespetuosos el tema de las preferencias; otra cosa son los respetables mayores que, a pie o con volante entre manos, hacen valer su respeto y su ley de cuando en Pamplona había 4 seats y un 11 ligero y sin mirar caminan y circulan a sus anchas. estos son los que tienen que reciclarse o decirle al nieto que les lleve porque Tráfico razonablemente no les renueva ya el carnés.

5:32 p. m.  

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