07 marzo 2007

Coll

La noche en la que Nayim se sacó un zapatazo desde el medio del campo que David Seaman no pudo detener, lo que otorgaba la Recopa de 1995 al Zaragoza en la final frente al Arsenal, servidor veía por vez primera en su vida en directo a Faemino y Cansado en la sala Galileo Galilei, de allí de Madriz. Recuerdo que, junto con el día que acompañado por mi primo Raúl ví el estreno de La vida de Brian en el difunto cine Aitor, esa noche en Galileo es, de lejos, la noche en la que más y más a gusto me he reído jamás, de esas que se recuerdan siempre. La recuerdo también por otro motivo: desde la barra del bar de Galileo en la que mi hermano, mi amigo Katxas y yo nos aplicábamos unas cervecitas, se podían contemplar las mesas que estaban justo delante del escenario. En una de esas mesas estaba José Luis Coll, que hasta no hacía muchos años había formado junto con el irrepetible Tip la pareja de España con más talento humorístico hasta la llegada de Martes y 13 y los propios Faemino y Cansado. Me gustó verlo allá, porque me pareció que si alguien acude a ver a quien le ha destronado del podio del humor es que aprecia de verdad el humor y a quienes son capaces de generarlo. Y Faemino-Tip y Cansado-Coll lo generaban y en cantidades industriales. Preguntado acerca del nuevo dúo de moda –una moda que durará hasta que se mueran-, Coll dijo: “Son estupendos, muy buenos”. Esto le honra, porque no es lo habitual en un país en el que los que se quedan atrás despedazan a los que llegan nuevos y los que llegan nuevos denostan lo anterior. Nunca me gustó oír a Coll, pero sí – y mucho- leerle. Pero tampoco me gusta Cansado y sé que tanto Faemino como Tip no serían nada sin Cansado y Coll, esos tipos bajitos que miran asombrados la inmensa altura física y artística de sus compañeros.

4 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Creo que tuvimos suerte los que conocimos primero a Tip y Coll y luego a Martes y Trece. De lo mucho que se podría decir de Coll me quedo con esto: no es que se le ocurrieran cosas graciosas, que cualquiera las inventa, sino que podía elaborar discursos donde lo que inventaba tenía sentido, y eso sólo lo hacen los humoristas de verdad.

9:29 p. m.  
Blogger Mariano said...

Jorge : eres muy bueno, y te honrra el que ejerzas la admiración tanto con los vivos y como con los muertos.

11:42 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Si realmente Coll fue así, ha tenido que ser una maravilla conocerle, porque reconocer lo bueno del cercano que te hace la competencia dice mucho del humano. Desgraciadamente estamos demasiado acostumbrados al enfrentamiento profesional estúpido. Lo que hay que procurar es hacer las cosas bien, trabajar para alcalnzar un buen nivel y dejarse de milongas. Ah! y dejar al prójimo en paz.

12:48 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

eso es por el cerebro 'que no es gilipollas'

1:00 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home