26 octubre 2008

Cristo padre

Ya han comenzado las primeras fricciones entre peatones y ciclistas. Como es lógico, entre los ciclistas, al igual que en todo grupo social de más de dos, hay de todo, pero, como también es norma en todo hecho social de la clase que sea, a nada que haya cuatro inconscientes la tenemos liada. Si desde el poder establecido a cuatro inconscientes se les dice -o ellos creen escuchar- que pueden hacer oficialmente lo que ya hacían extraoficialmente –ir por las aceras como Freire-, este grupúsculo mayor o menor lo hará y además con recochineo, con el evidente sobresalto del peatón, que recordemos que en esta ciudad es el último mono. Porque así como existe mucho ciclista que utiliza su bicicleta como sustitutivo del coche, lo que es de alabar y potenciar pero sólo a través de carriles bici que quiten espacio a los coches y no a los peatones o como mucho con los carriles bici en las aceras pero bien delimitados y señalizados, hay otro alto porcentaje que sólo lo usa como sustitutivo de sus propias piernas, vamos, que pasa de andar, lo que es una opción muy respetable pero que desde luego sólo le beneficia a él. Anda y que no conozco yo gente que va en bici porque queda guay pero luego pilla el coche a la mínima. A puñaos. Cuando este colectivo de dos ruedas se cruza con el de dos piernas y en medio se encuentra un ayuntamiento que sabe que algo hay que hacer pero no sabe muy bien qué o sí lo sabe pero no se atreve a dar el paso o a gastar lo que hay que gastar, el resultado es claro: broncas, inseguridad peatonal, acusaciones mutuas y un ayuntamiento que, ante esto, incluso se puede llegar a permitir el lujo de hacer el papel de madre y pedirnos que nos portemos bien, cuando es obvio que no trata a todos sus hijos por igual. Algunas creen que esto es Verano Azul.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

¿Madre? ¡Je! La bruja madrastra de Blanca Nieves en todo caso...

3:32 a. m.  

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