10 octubre 2009

Déficit
Dice Torrens que salvo la línea 4 todas las demás son deficitarias. Eso estaría bien si lo dijera la subcontrata que gestiona las villavesas, pero en boca del presidente de la Mancomunidad suena horrible. ¿Deficitario un servicio público que permite mover personas con un consumo energético y unas emisiones de CO2 mucho menores que si esas mismas personas se desplazasen en coche? Jamás. Lo que es un déficit es cargar sobre esos usuarios las subidas de los viajes –un año sobre los que usan tarjeta y al siguiente sobre los que no-, no establecer alguna pequeña clase de impuesto medioambiental al que utiliza coche hasta para mear –insisto, hasta para mear, me parece muy bien que cada cual use su coche lo que quiera, pero no que se subvencione su compra por parte del mismo gobierno que luego te habla del medio ambiente-, no implantar de una santa vez modos de descuento para aquellos que utilizan más el transporte público, etc, etc. Es un déficit también no ser valiente para salir a la opinión pública y declarar que tampoco hace falta que tu línea te deje en la misma puerta de casa, que esto tampoco es Río de Janeiro, y que quizá algunas líneas se pueden fusionar y que andar 300 metros de casa a la parada no es para que le dé a nadie un infarto. Un déficit es que la apuesta por el carril bici se haya quedado hasta ahora en puro y duro marketing o que la ordenanza sobre tráfico sea un despropósito que carga más contra los que menos contaminan o los que optan por tratar de utilizar su coche lo menos posible. Aunque también es verdad que meter algo de esto en la cabeza a una sociedad que cambia de coche cada cinco años y suspira por un monovolumen es darse contra una pared. Paga sus impuestos como el que más y siempre le han vendido que el coche es cojonudo.

4 Comments:

Blogger P said...

Yo, que soy fantasiosa, alguna vez he soñado con el tumulto que se formaría si, por una sola vez, hiciéramos caso de las consignas de nuestros ¿dirigentes?. ¿Te imaginas todos de golpe cogiendo la villavesa? Las masas de Cecil B. Demille iban a ser una risa. Siempre recordaré un conductor en los sanfermines del 2008, lloviendo y al acabar los fuegos. Se lió a patadas con una de las puertas mientras nos gritaba al atestado pasaje, que no nos atrevimos a rechistar por si sacaba la llave inglesa.
Es lo que tienen los ¿políticos? locales, que los llevan y los traen en cochazo oficial y no saben lo que es mezclarse con la plebe.

1:44 p. m.  
Blogger P said...

Que tienes razón Jorge, pero que son las ¿contradicciones? del sistema, que les gusta decir.

1:46 p. m.  
Blogger jorgenagore said...

¿Las contradicciones o las contracciones, ja-ja?
Lo malo es que Torrens sí se mezcla, pero no se le pega ná. No, en serio, no es de lo pior que hay, voluntá al menos se le ve.
Abrazos.

8:03 p. m.  
Blogger P said...

Si alguna vez he coincidido con él. Es cultureta el hombre, pero le pasa lo que a la mayoría. Islas en medio de nada.
El sistema se contrae y se expande a impulsos rítmicos. Ahora está en contracción y hace pupa. Mejor en expansión. Más relajadito todo.

8:34 p. m.  

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