30 noviembre 2012

Cuidarnos más


Me culpo a mi mismo de haber mezclado ayer el suicidio de una persona con la vergüenza y asco que supone que rescatemos a los bancos –aunque su deuda pueda ser una parte de su terrible decisión, pero no ante un banco-, también de haber leído páginas y páginas tanto en este como en el otro periódico sobre el hecho, de enterarme de con quién vivía, qué pasó con su hijo, cómo era –supuestamente- su carácter. Me revuelve el estómago que porque esto pasara ayer y no hace cinco años –ojalá nunca, claro- tenga –porque yo quise, porque lo quise leer- que saber el nombre y los apellidos de la persona que le alquilaba la casa, lo qué le cobraba –un pacto libre entre ambos y al parecer nada abusivo-, lo qué le debía y que esa persona tal vez ya para siempre sea en su pueblo y fuera el casero de aquel que tiró por la calle de en medio. Creo sinceramente que no tengo ningún derecho a saber todas esas cosas y que –aunque lo entienda- no tenemos ninguno ningún derecho a saber nada de un hecho privado que por haber caído el día que ha caído, y en la época en la que ha caído, ha pasado a ser un hecho público. Por lo tanto, porque lo leí, porque no apagué la televisión cuando daban la noticia, no tengo derecho a decir que me pareció asqueroso ver a los compañeros y compañeras que enviados por sus medios acampaban en la puerta de su casa. Pero me lo pareció y tanta culpa tienen ellos como yo, como la tengo de ver las caras de unos niños porque sus padres han decidido que sus caras salgan mientras solicitan unos juguetes navideños para ellos y, ya de paso –y lo entiendo, la desesperación es así- un trabajo para él. Esos niños crecerán y aunque no tengan nada de lo que avergonzarse –ni sus padres-, creo que no tenemos derecho, ni como periodistas ni como lectores. Por supuesto, yo tampoco.

2 Comments:

Anonymous Esperanza said...

La tele basura y la prensa basura no son nada nuevo y sí funcionan es porque hurgan en ciertos rincones oscuros de nuestras almas que es inevitable visitar de vez en cuando.
En dosis pequeñas no es grave, no te preocupes.

4:22 p. m.  
Anonymous Txokoto said...

En los últimos años,el periodismo se ha convertido en un negocio en el cual, solo cabe lo sensacionalista.

8:39 a. m.  

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