28 abril 2013

Transmigración


Yo una vez transmigré. Fue en el baño. Estuve una hora. Mi madre se preocupó: ¿cómo es que tardas tanto? ¡Las cosas hay que hacerlas con ilusión! Yo la oía de fondo, mezclada su algodonosa voz con el sonido del sítar. Metido en la bañera, con la piel como una pasa, con los cascos puestos una hora transmigrando –de paso se me pasaba un clavicordio que tenía del 10, era miércoles, de cuando la semana no tenía días- noté un ¡pum! y al instante tenía a mi madre delante y la puerta arrancada y volando el cajón de debajo del lavabo que abría para que nadie entrase de golpe: ¿no te pone nervioso esa música? Le dije la verdad: ¡mucho! Era el sítar de Ravi Shankar sonando en un cassette, su disco Transmigration Macabre. Ya saben: el padre de Norah Jones y Anoushka Shankar. Yo acababa de verlo por vez primera en el Concierto por Bangladesh, que organizó George Harrison, para recaudar fondos para los afectados por las lluvias torrenciales. Fue el primer concierto de Bob Dylan en casi dos años, invitado por Harrison. No me gusta la música de Shankar, él sí, su hija mayor ni les cuento. Hace fácil 20 años de esto y Harrison no está, Shankar tampoco, Dylan toca esta noche en Louisville su concierto número 2.498 en los últimos 25 años, mi madre sigue derribando puertas en este caso de la resistencia y el tesón –mañana pa casa sin falta, eh. ¡Golfa!- y Bangladesh vuelve a estar de moda, valga la repugnancia. Seguro que en mi armario tengo algo creado en condiciones de esclavitud. No tengo duda. Me encantaría no tenerlo, aunque le pongo todo el cuidado del mundo. Tengo que ponerle mucho más, porque las cosas hay que hacerlas con ilusión. The Concert for Bangladesh sigue transmigrando dinero a aquel país. Como dijo alguien una vez: sin música, el mundo sería una broma insoportable.

1 Comments:

Blogger Iñaki Oneca Agurruza said...

Totalmente apetecible y recomendable la lectura de tu columna hoy, Jorge, en un domingo con un clima que parece venir del mismísimo Averno.

Un apunte complementario, fue "el intempestivo" (Nietzsche) quien acertadamente dijo aquello de que "la vida sin música sería un error".

Un agradecido saludo.

9:22 p. m.  

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